martes, 13 de agosto de 2013

ANÁLISIS DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN.



Hoy comenzamos con algunas preguntas:
¿Los medios de información y comunicación -la radio, la televisión, los diarios- reflejan la realidad tal 
cuál es o la inventan? ¿Cuando miramos televisión o leemos el diario estamos accediendo a un relato fidedigno de lo real o a la manipulación interesada de esa realidad? 

Responder estos interrogantes es uno de los objetivos que hoy nos proponemos, pero también 
lo es, más allá de la respuesta que  nos demos, que desarrollemos una actitud interrogativa sobre la realidad en la que los medios se insertan y de la que forman parte. Y cuando decimos medios hoy necesariamente tenemos que pensar más ampliamente que los tradicionales (la radio o la televisión) e incluir Internet, los 
blogs, los diarios digitales, y un conjunto de prácticas que atraviesan lo que comúnmente llamamos “ciberespacio”. 

¿Acaso desarrollar una actitud crítica sobre la realidad no es la función primordial de la escuela? ¿Acaso no decimos habitualmente que nosotros, como docentes, buscamos que los niños, adolescentes y jóvenes, y adultos también, aprendan a pensar por su cuenta? ¿Cómo haríamos eso sin incluir dentro de lo que 
llamamos realidad a los medios que inciden tanto sobre ella? 
Y para esto es fundamental “pensar los medios”. Y pensar los medios implica cuestionarnos cómo miramos televisión, cómo escuchamos radio, cómo leemos los diarios, cómo usamos la Red, para luego poder incluir así esta especie de mirada crítica de las audiencias en nuestro trabajo cotidiano. Porque del mismo modo que sabemos que se puede enseñar biología o física, también se puede enseñar a mirar televisión, escuchar radio o leer los diarios. ¿Y para qué?  enseñar a interactuar con los medios (tradicionales y nuevos) es una 
condición necesaria de la ciudadanía. Porque hoy vivimos rodeados de mensajes, de pantallas, de dispositivos de comunicación e información, en lo que ya denominan muchos una cultura mediática.

Muchas veces nos preguntamos: ¿por qué determinados programas tienen éxito? ¿Por qué ciertos diarios se convierten, con el tiempo, en parte de nuestra familia? ¿Es cierto que los medios le dan a la gente lo que la gente pide? ¿Cómo es que la información que los medios transmiten llega a ser tan importante en nuestra vida cotidiana?

Estas preguntas nos llevan inevitablemente a platearnos una cuestión básica:  la realidad.
¿A qué llamamos realidad?
Sin pretender llegar a profundidades ontológicas, nos podemos preguntar si “la realidad” existe fuera de la percepción que nosotros tenemos de ella. Para una corriente extendida del pensamiento sociológico, la realidad es una construcción intersubjetiva. El producto de intercambios entre las percepciones de cada uno de nosotros y las que ponemos en común a través del lenguaje. Entonces, ¿los medios acaso no hacen con la realidad lo mismo que nosotros por fuera de los medios? Otorgar sentido, configurar lo que
vemos, darle alguna forma… No decimos habitualmente “a mi modo de ver, tal
cosa… ”.
Por lo tanto, ¿qué nos diferencia de los medios? O mejor dicho, ¿los medios pueden escapar al hecho inexorable de que para contar algo siempre tengamos que pensar el modo en el que lo vamos a narrar? ¿No es cierto también que, del conjunto de hechos que vivimos diariamente, cuando regresamos a casa, seleccionamos los que nos parecieron más importantes, y de algún modo no profesional y aleatorio, hacemos así las noticias de nuestra vida?


ACTIVIDAD:
Les propongo hagan sus comentarios en el blog sobre el tema planteado.

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